Nos informa la historia y la literatura que los griegos realizaban grandes concentraciones donde se reunían provenientes de todo su territorio y de países vecinos: Persia, Babilonia, Fenicia, etcétera. Los cuales acudían a certámenes poéticos y juegos (en ocasiones fúnebres), que los griegos, en su espíritu de perfección y libertad, realizaban en honor a sus dioses (siglo VIII a.C.).
El trabajo arduo, duro y difícil del antorchismo tecomateco ha logrado unir a los campesinos de Tecomatlán, de la región y del país, convirtiendo la feria en un evento que eleva el nivel cultural e intelectual del pueblo trabajador.
Así es como, a través de la obra del poeta beocio Hesíodo, “certámenes”, conocemos los “juegos fúnebres” en honor a Anfidamante (rey de Calcis), donde el ganador fue precisamente Hesíodo, que parecía derrotado, pero “… el rey Ganictor, hijo del difunto, dio la corona a Hesíodo alegando que era justo que venciera el que invitaba a la agricultura y la paz, no el que describía combates y matanzas…”.
Me he remontado a la Antigüedad clásica para recordar que estas reuniones, juegos y certámenes son los orígenes de nuestras “ferias”, y que Hesíodo, Ganictor y la época de cambio reivindican “el trabajo”.
Se me podría juzgar de exagerado, pero es así como entiendo este grandioso evento y lo que dijo el líder nacional del antorchismo en su inauguración: “La feria de la unidad de los pueblos”, Tecomatlán 2025, el pasado domingo 2 de marzo, en la monumental plaza de toros “La Antorcha” (con un llenado histórico, en el inicio de la feria) en la cabecera del municipio poblano de Tecomatlán, Puebla.
“…Ferias hay muchas a lo largo y ancho del país y durante todo el año…” pero esta es una feria que se diferencia de todas ellas.
La feria de Tecomatlán está planeada para elevar poco a poco el nivel cultural y, por lo tanto, el nivel intelectual del pueblo de México. Hoy es necesario que nos demos cuenta de esta diferencia porque México y el mundo están atravesando momentos delicados y muy difíciles.
Nos amenazan eventos de gran riesgo: guerra, violencia, muerte y, probablemente, una gran y masiva conculcación de la libertad y de la independencia de nuestra patria a manos del imperialismo norteamericano.
Para detener o intentarlo, por lo menos, conjurar este peligro es necesario que el pueblo mexicano se organice, se eduque y se prepare para defender a la patria.
Arriba de 15 mil asistentes no solo escucharon el llamado en silencio, sino que, al término del mismo, lo aplaudieron y respaldaron con el grito de “Maestro Aquiles, tú eres nuestro líder”, aplausos, vivas, en un ambiente fraterno y que emanaba energía, reconocimiento, elevación espiritual y consentimiento ante el llamado fraterno y solidario de quien ha demostrado con hechos que es posible, con el trabajo, lograr “la unidad entre los pueblos”.
Al igual que el poeta griego Hesíodo, que reivindica el trabajo en su obra “Los trabajos y los días”, el Ing. Aquiles Córdoba Morán, con su entrega a la lucha del pueblo trabajador de nuestro país, nos muestra que el espíritu griego sigue presente, pero ahora en el espíritu del antorchismo, que exige de sus miembros: “Las cosas que valen la pena hacer, vale la pena hacerlas bien”, la entrega a un ideal superior: el bienestar del pueblo.
La antigua feria de Tecomatlán, cuya principal atracción era el jaripeo en un toril improvisado de palos, los juegos mecánicos en la barranca, y la danza de los Jolos con sus sones: La Malagueña, la Petenera, los Panaderos, la Indita y el Fandanguito, es historia, pues el antorchismo la transformó.
Hoy, cuando antorcha está cumpliendo 51 años, esa feria se realiza en “La Monumental Plaza de Toros ¡La Antorcha!”, que tiene una capacidad para 15 mil asistentes. En esta ocasión, asistieron 150 mil personas toda la semana. Dura 8 días y asisten entre 8 mil y 12 mil personas diarias.
El jaripeo lo realizan las mejores ganaderías del país; hay evento cultural de baile folklórico y danzas antes del jaripeo. Durante y después del jaripeo tocan las mejores bandas, conjuntos y artistas del país, y sorpréndase, todo ello sin cobro, sin dar un quinto, es decir, gratis.
No, no es lo que usted piensa. Es el trabajo; el Maestro Aquiles, a través del Movimiento Antorchista Nacional, del antorchismo tecomateco y junto con el pueblo de Tecomatlán, ha logrado esta proeza. Unir a los campesinos de Tecomatlán, de la región y del país.
Aquí, el trabajo arduo, duro y difícil del antorchismo tecomateco, que con una y mil actividades económicas: rifas, bailes, colectas, etcétera, reúne durante un año el recurso necesario para costear todo esto.
La feria convoca a la gastronomía de la región, para rescatar la cocina mexicana, pues se hace un concurso gastronómico; al rey de los deportes: el beisbol, al futbol, atletismo, ciclismo; a la cultura: danza y baile folklórico, poesía, música popular y de concierto.
Con ello, como dijo el maestro Aquiles, se eleva el nivel cultural y por lo tanto intelectual del pueblo trabajador y se reivindica el trabajo, la honestidad y la valentía del “mexicano nuevo”, con una formación integral que se encuentra construyendo en los hechos el México nuevo.
¡Viva la feria Tecomatlán 2025!
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