El Centro de Convenciones Ágora, en Ixtapaluca, se llenó de melodías. La presencia de más de 100 niños, niñas, jóvenes y adultos estaba lista para tomar el micrófono y entonar hermosas canciones con un solo objetivo: representar a su municipio y al Estado de México en la próxima Espartaqueada Nacional Cultural, que se llevará a cabo en Tecomatlán, Puebla, municipio de la llama naciente del Movimiento Antorchista.
Los aplausos se convirtieron en un escudo que hacía que se olvidaran de todo lo malo que pasa en el mundo y sólo se concentraran en una cosa: que se escuchara la voz del pueblo.
En punto de las 10 de la mañana, los nervios de los participantes se notaban. A unos minutos de dar inicio, la presencia del doctor Brasil Acosta, Maricela Serrano y Antonio Zacarías Mendoza les dio a los concursantes la seguridad de subir al escenario y mostrar el arte que con tanto empeño habían estado preparando.
El doctor Brasil Acosta hizo su primera intervención:
“El Movimiento Antorchista quiere que el pueblo mexicano vuelva a cantar lo que es suyo, su folclor. Necesitamos la cultura como un beneficio que amalgame a los mexicanos.
En los tiempos en que la invasión extranjera estaba tomando fuerzas, en los años 40, México respondió ante ello poniendo una barrera con Jorge Negrete, con Pedro Infante, con grandes compositores como Agustín Lara, entre otros, y el resultado final de este proceso fue una eficiente reja para frenar la invasión extranjera.
El resultado es lo que sentimos los mexicanos al escuchar un mariachi, las trompetas, las jaranas, el sabor mexicano. Hoy también tenemos que dar la batalla, no solo en el terreno económico, también en el político y cultural.
La forma de identificar a los mexicanos es a través de su identidad cultural y hoy podemos ver que el Movimiento Antorchista le pone un alto al intento imperialista de dominarnos a través de este concurso cultural que fomenta la unidad y procura con ello construir una sociedad más justa y mejor para todos”.
Las voces cantaron sobre la marcha del día, en un ambiente de fraterno sentimiento, con el deseo de mostrar al pueblo mexicano lo que el Movimiento Antorchista y la Comisión Cultural realizan para combatir la falta de arte y cultura en la vida de campesinos, obreros, amas de casa y estudiantes.
Ese día pudimos ver cómo en el escenario del imponente Ágora se escuchaba el canto de personas que jamás habían pensado tomar un micrófono y, con ello, levantar la voz a través de canciones ya conocidas, demostrando que el pueblo más desprotegido quiere salir de las sombras y renacer entre el fuego y la ceniza.
Con su canto, prendían esa llama que logró encender al público: aplausos, chiflidos y gritos de entusiasmo alentaban a cada uno de los participantes y duetos a seguir subiendo al escenario.
El miedo que tenían al principio se volvió fortaleza; los aplausos se convirtieron en un escudo que hacía que se olvidaran de todo lo malo que pasa en el mundo y sólo se concentraran en una cosa: que se escuchara la voz del pueblo.
Los más pequeños del lugar, con timidez pero mucha presencia escénica, atraparon la atención del público en un instante. Niños artistas que son reflejo de cómo la práctica del arte en edades tempranas puede lograr una transformación en sus vidas.
Se dio inicio a los duetos. La primera canción que entonaron decía: “Una llama encendida que grita adelante”. Dos jovencitas con mucho porte conmovieron a los escuchas; los aplausos del público se unían con la música de fondo y con las voces de las intérpretes.
“Cantar significa un grito de protesta, eso nos han enseñado; por eso Antorcha, desde que nació, se ha dedicado a la promoción del arte. A través de esta herramienta podemos hacer que todos podamos experimentar emociones y los pensamientos más altos”, mencionó una de las concursantes con los ojos cristalinos, quien es de origen campesino.
Llegó la recta final: la premiación que tanto esperaron los participantes. El jurado dijo que tomó decisiones difíciles porque todos dieron lo mejor en el escenario, pero se calificaron aspectos muy específicos, como afinación, timbre, dominio en escena y grado de dificultad.
Ahora ya sabemos quiénes representarán al Estado de México en la próxima Espartaqueada Nacional Cultural, a celebrarse del 5 al 12 de abril, en categorías desde infantil A hasta semiprofesional.
Antonio Zacarías despidió a todos los participantes con un discurso conmovedor:
“Para el Movimiento Antorchista Nacional, la promoción del arte y, en particular, del canto es de suma importancia porque, a través del canto y la música, es posible experimentar una gama de sentimientos y emociones que nos hacen seres humanos; podemos poner de manifiesto las exigencias de nuestro pueblo. Quiero invitar a todos a que sigan participando en este hermoso arte y que continúen cantando, porque nuestro pueblo necesita escucharlos. Jóvenes, niños y adultos, a través del canto lleven este mensaje de fraternidad, de lucha, este mensaje de que un mundo mejor es posible”.
Grandes voces, interpretaciones y maravillosas melodías fue lo que se escuchó en el Cerro del Tejolote. Siendo las 5:24 p. m. del 25 de febrero, se dio por concluida esta justa cultural.
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