MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Espartaqueada 2025

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Del 5 al 13 de abril el Movimiento Antorchista Nacional llevará a cabo su vigésimo primera Espartaqueada cultural en la cuna de nuestra organización, Tecomatlán, Puebla. El Antorchismo se viste de gala, pues recibirá a miles de jóvenes, niños y adultos que mostrarán en los escenarios de la Espartaqueada 2025 sus habilidades artísticas. Un joven, recientemente, decidió comprometerse con la lucha revolucionaria, pero como artista dijo que a la hora de bailar desarrollaba una sensibilidad no antes conocida por él y que quería transmitirla a todos aquellos que lo vieran. Este es el efecto directo de la espartaqueada antorchista: un cambio en la manera de ser, de sentir, de expresar, de pensar, de los que directamente participan en la Espartaqueada; pero también cambia la forma de ser y de sentir de quienes observan a los que bailan, cantan, declaman, danzan y hacen sus discursos. Es la Espartaqueada Cultural una liza donde fraternalmente, los grupos culturales de la organización y amigos competirán por obtener un lugar, muy competido, pues se hace un gran esfuerzo de preparación previo de todos los estatales del país. 

Se compite en las siguientes disciplinas: 

Música, modalidades: solista, dueto, coro y rondalla 

Oratoria.

Poesía, modalidades: individual y coral.    

Bailes regionales 

Danza folclórica mexicana

Propuestas escénicas de folclor internacional. 

Con las siguientes categorías:

Infantil A: de kínder a 3° primaria o hasta los 8 años de edad. 

Infantil B: de 4° a 6° de primaria; de 9 a 12 años. 

Juvenil A: secundaria; de 13 a 15 años.  

Juvenil B: preparatoria; de 16 a 19 años. 

Libre estudiantil: de 20 años en adelante (en esta categoría se incluirá a los maestros, a excepción de la Disciplina de oratoria).

Libre campesino, obrero y popular: solo colonos, obreros o campesinos, mayores de 40 años

Semiprofesional: los grupos estatales de Antorcha de baile y danza.

Es el evento de cultural no gubernamental más importante de México. No vienen los artistas buscando un premio pecuniario, pues no se ofrecen premios en efectivo. Los premios son medallas para las categorías individuales y de duetos; estatuillas para los grupos de música, baile, danza y poesía coral. No es el atractivo, entonces, obtener un lugar por dinero, sino por el orgullo de haber alcanzado un alto nivel de competencia que será llevado a las diferentes zonas populares del país. 

Les platico mi experiencia propia. No es la primera vez que lo hago, pero fue gracias a una espartaqueada cultural que me convencí y comprometí de por vida con la lucha revolucionaria. En el año de 1990 me invitaron a participar en la espartaqueada cultural a Tecomatlán, Puebla. Salimos a temprana hora de la Universidad Autónoma Chapingo, fuimos a la terminal “Tapo”, ahí tomamos el SUR, que iba a Tlapa Guerrero y que pasaba, claro está, por Tecomatlán, Puebla. Cargaba mi guitarra, algo de incertidumbre, pero mucho de entusiasmo por participar. Al llegar a Tecomatlán, ya de noche, a diferencia de los pueblos anteriores que habíamos pasado, todas las lámparas de alumbrado público, de vapor de sodio (todavía no existía la tecnología LED), funcionaban. Roberto Hernández Navarrete me acompañó en la travesía y me llevó al auditorio Clara Córdova Morán. El auditorio ya contaba con un escenario digno, con tarima; sin embargo, no tenía butacas, sino que era una rampa de cemento en la que se colocaban sillas (que no alcanzaban para todos) y, por ende, había que sentarse en el suelo. Así iniciaron las Espartaqueadas culturales. El evento de inauguración inició a las 7 de la noche. Me tocó ver bailar al recién nacido Ballet Nacional del Movimiento Antorchista que presentó entonces, bailes de Jalisco. Conocía al Ballet de la Universidad de Guadalajara y lo había visto bailar Jalisco, pero la impresión que me causó ver al Ballet Nacional fue tal que comprendí que estábamos ante algo distinto, una cosa nueva. 

Después habló el ingeniero Aquiles Córdova Morán en cuyo mensaje habló directamente del Imperialismo Norteamericano, llamándolo por su nombre, y los efectos negativos de sus políticas; también abordó el problema de la concentración de la riqueza en México y de la necesidad de que el pueblo se organizara y luchara por una distribución más justa de la riqueza nacional. Sus palabras, sensatas, sinceras, llenas de contenido científico y de claridad meridiana, me convencieron y contribuyeron a decidirme a luchar por el bien del pueblo humilde. 

Inició el concurso alrededor de las 9:30 de la noche, a la una de la mañana me tocó participar. Recuerdo que lo hice con la canción “hoy me he dado cuenta”, que compuse para los campesinos humildes de Puebla, de la región de San Felipe Toctla, que visitamos en nuestro primer viaje de estudios en Chapingo y cuya condición de pobreza me conmovió tanto que también me convencí de la necesidad de luchar para construir una sociedad mejor en México. 

A eso de las 3 de la mañana cayó una tormenta torrencial, como esas que caen en Tecomatlán y se fue la luz. Para resolver el problema, se consiguió una planta de luz y fue el propio maestro Aquiles Córdova a revisar personalmente el desarrollo de la conexión de la planta. Arrancó la planta, funcionó, regresó la luz y siguió el concurso entre aplausos y la consigna: “Maestro Aquiles, tú eres nuestro líder”. 

Siguió el concurso y fue hasta las 6 de la mañana que nos dieron los resultados. Estuvo reñida la competencia y obtuvimos entonces el primer lugar, junto con un compañero de Michoacán. Me dieron una medalla modesta, pero con sabor a oro por el nivel de la competencia. 

El hoy famoso comediante Franco Escamilla, hizo un comentario positivo de las Espartaqueadas culturales en las que él participó y señaló que el ambiente cultural de la Espartaqueada era muy bueno. Pues bien, llegó la hora de celebrar la vigésimo primera edición de las Espartaqueadas culturales y es el momento de decirle a México que Antorcha canta, declama, toma la palabra, baila y danza para convencer a los mexicanos de que es posible construir una patria más justa y mejor para todos; que la fuerza transformadora está en el pueblo y que deben despertar, abrir los ojos y decidirse a luchar, movilizarse para la construcción de un país mejor. El esfuerzo modesto de este gran evento es un ejemplo de que la nueva sociedad que vendrá para México está en camino, es posible y se puede lograr con la incorporación de más jóvenes y líderes a la lucha que lleven el mensaje cultural y político de Antorcha al pueblo, para que el pueblo lo haga suyo, se levante y tome el poder político para que todo sea mejor para todos.

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