MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Que viva la lucha de los estudiantes

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Me gustan los estudiantes

Porque son la levadura

Del pan que saldrá del horno

Con toda su sabrosura

Para la boca del pobre

Que come con amargura

Caramba y zamba la cosa

¡Viva la literatura!

Violeta Parra

 

Con una mentira puede irse muy lejos, pero sin esperanzas de volver, dice el adagio, porque ningún engaño puede sostenerse por mucho tiempo y hoy el pueblo mexicano y, sobre todo, su juventud progresista van descubriendo la podredumbre que se oculta tras el intento de quienes dirigen la política nacional, estatal y municipal de cegar con dádivas económicas la inteligencia colectiva.

La iniciativa proviene, como en otros momentos de nuestra historia, de los estudiantes y, en particular, de aquellos que se identifican con los intereses de los trabajadores, de los sectores populares, con las amas de casa; de los solidarios con las luchas campesinas, de los que han sentido en carne propia, a edad temprana, la angustiosa incertidumbre de los desempleados, de los que, por su extracción de clase, comparten la suerte de todo nuestro pueblo.

El engaño, la compra de conciencias, se derrumba, la realidad se impone; no hay mejoría en la educación en el país y eso compromete el futuro de millones de estudiantes.

En este resurgir de la inconformidad estudiantil, al menos dos cosas han quedado demostradas: para la elevación de la calidad en la formación académica profesional y el mejoramiento de las condiciones de infraestructura y calidad educativa, por un lado, no bastan los apoyos individuales mediante las tarjetas, aunque es su derecho, y, por otro, tampoco ha sido del todo fructífero el intento del gobierno para comprar conciencias mediante este recurso seductor, que intenta aprovechar la pobreza en que viven miles de jóvenes en México: 16.4 millones, el equivalente a 52 % del total, de acuerdo con la organización Alianza Jóvenes con Trabajo Digno, basado en los datos del Inegi.

Dos aspectos negativos de los apoyos individuales fueron utilizados perversamente por el gobierno: el primero, dirigido específicamente a promover el individualismo, al conducir a los estudiantes beneficiados por los apoyos económicos a preocuparse únicamente por el dinero asignado y olvidarse de los problemas de la escuela en su conjunto, de quienes no reciben ese apoyo, de los maestros sin pago o con un salario deficiente y de las condiciones de infraestructura de las instituciones a las que asisten.

El segundo, como una consecuencia directa del anterior, basado en la promoción de este exagerado individualismo, destinado a evitar la unidad y la organización entre los estudiantes a diferentes niveles: en la institución, entre las diferentes escuelas del sistema educativo y, fundamentalmente, la que debe existir entre este sector progresista y la clase trabajadora.

Afortunadamente, hay jóvenes estudiantes que no se dejaron corromper; hay quienes no se deslumbran por el pérfido intento gubernamental y se dan cuenta de los daños que provocan en su formación profesional las diferentes carencias que afectan a las instituciones de educación pública, que no permiten, entre otras cosas, que los hijos de la clase trabajadora reciban una formación académica de calidad, tal como es su derecho, ya que son los trabajadores los que sostienen, con el pago de sus impuestos, la educación en nuestro país.

El engaño, la compra de conciencias, se derrumba, la realidad se impone; no hay mejoría en la educación en el país y eso compromete el futuro de millones de estudiantes.

El caso del municipio de Ixtapaluca, en el Estado de México, es una muestra de lo que sucede a nivel nacional, no sólo en materia educativa, sino también en el resto de los problemas sociales.

La existencia de un presidente municipal reelecto, Felipe Arvizu de la Luz, amparado bajo las siglas y los colores de Morena, un partido de supuesta tendencia progresista, es el ejemplo más representativo de quienes aprovecharon la oportunidad de cambiar de militancia política para llegar y mantenerse en la presidencia municipal; es una contundente y nítida demostración de la existencia de individuos que usan el poder político para fines personales.

Hace más de dos años que los estudiantes hicieron del conocimiento de la presidencia municipal, mediante la entrega de un pliego petitorio, las urgentes necesidades de diversas instituciones de la demarcación: derrumbe de bardas perimetrales que no se han atendido, mejoramiento, mantenimiento y, en su caso, construcción de sanitarios, remodelación de las escuelas preparatorias 332 y 124, edificaciones de aulas insuficientes para atender el crecimiento de la matrícula estudiantil y evitar la saturación de los grupos, impermeabilización, colocación de lámparas, equipamiento de laboratorios y dotación de material para los talleres artísticos y culturales, entre otras.

Todo esto forma el conjunto de problemas expuestos en el documento que, hasta la fecha, no ha tenido ninguna respuesta por parte del titular actual de la presidencia.

En el municipio es palpable la desatención al problema educativo; sin embargo, es necesario resaltar que las comunidades en donde se encuentran las instituciones y otras más están en las mismas condiciones.

Hay una deficiencia en los servicios que debe proporcionar el ayuntamiento: las condiciones deplorables del alumbrado público, la falta de agua potable, el incremento de inseguridad y la violencia generan un panorama muy lamentable que impacta negativamente la vida de los ciudadanos de Ixtapaluca, sobre todo de los habitantes de las colonias populares.

Los estudiantes están conscientes de la posición adoptada por el presidente municipal. Si se ha tenido que llegar a la movilización, ha sido como resultado de la falta de una voluntad política, de la disposición a un diálogo en el que se haga realidad su devaluado lema de “primero los pobres”.

Si pliegos petitorios, vallas humanas, mítines, plantones y difusiones no han permitido despertar la sensibilidad de los funcionarios públicos integrantes del ayuntamiento, significa que en el municipio sólo vale la decisión del presidente municipal, lo cual anula todo alarde de democracia.

Ante las muestras de indiferencia y desprecio por las necesidades de la población y, en particular, del sector estudiantil que adopta el presidente municipal, resulta urgente que la denuncia de esta postura retrógrada y la exigencia de atención se eleven a otros niveles.

Por ello, es entendible que los integrantes del movimiento estudiantil se propongan acciones futuras, como la visita al Palacio Nacional para exponer la situación concreta a la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo.

Si en el camino más estudiantes identifican sus intereses inmediatos y se unen a la lucha, si los colonos y los campesinos refuerzan con sus demandas y se solidarizan con un movimiento que es justo, sólo será una pequeña muestra de que la problemática social en Ixtapaluca es la misma que se vive en la mayor parte del territorio nacional.

Los estudiantes no están solos; hay un pueblo atento y solidario. Su lucha cuenta con el respaldo de los trabajadores que, como afirmó Lenin, proporcionarán el carácter decidido al movimiento estudiantil y lo convertirán en un ayudante activo de la lucha revolucionaria, de tal manera que no regresarán nunca más los que le han mentido al pueblo.

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