En un mundo marcado por la desigualdad, la injusticia y la explotación, el estudio de la realidad social a través del materialismo dialéctico e histórico nos ofrece las herramientas necesarias para comprenderlo y transformarlo.
Todo líder revolucionario debe tener una preparación intelectual consciente y profunda para entender a fondo los fundamentos científicos, políticos, económicos y filosóficos que le permitan conducir a las masas hacia su emancipación.
Sin estudio no hay conciencia crítica, y sin conciencia crítica no hay transformación social.
Como lo dijo Lenin: “Sin teoría revolucionaria no hay práctica revolucionaria”, es decir, como dirigentes, debemos ser capaces de explicar a los marginados las causas profundas y últimas de su pobreza y explotación, y de convencerlos de que se organicen y luchen para alcanzar la justicia legal, económica y social a la que tienen derecho.
Es por ello que cada uno de los miembros de nuestra organización debe estudiar, pero estudiar a fondo, para comunicarse con las masas, organizarlas y dar la lucha ideológica, respondiendo con argumentos legítimos, serios y razonados a todos los ataques, injurias, calumnias e imputaciones gratuitas de nuestros enemigos.
Por lo tanto, estudiar a fondo la economía nos hará ser más conscientes y críticos. Una conciencia revolucionaria no surge de la casualidad; se forja a través del estudio, la reflexión y la acción.
El marxismo no sólo nos ayuda a enfrentar el presente, sino que también nos ofrece una visión de que un mundo mejor es posible, es decir, un mundo de cada cual según sus capacidades y a cada quien según sus necesidades.
Estimados lectores, los invito a profundizar en el estudio de las ciencias sociales y naturales, a cuestionar, a debatir y, sobre todo, a estudiar a fondo para actuar, de modo que, una vez dadas las condiciones, tomemos el poder político del país para hacer de México una patria más justa y soberana para todos.
Vivir por la causa correcta es lo más humano que podemos hacer.
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