Los antorchistas somos lorquianos en el sentido de que sabemos entender la cultura como algo que no puede ser mezquinamente concentrado por unos cuantos. Actualmente, esta no está al alcance de las mayorías, pero las mayorías deben alcanzarla. La cultura, como una mercancía inalcanzable, debe desaparecer.
Cuando el pueblo se mantiene en la ignorancia, es fácil presa del sistema económico y social; tal como sucede actualmente: los pueblos del mundo no saben que se les engaña, no saben que se les oprime y, sin embargo, esto ocurre.
Crímenes tan horrendos como los de Gaza son tolerados o hasta ignorados por las grandes mayorías cuando los asesinos gobiernos israelíes y norteamericano chapotean desalmados y felices en la sangre de los niños palestinos. Cientos de miles de viviendas han sido reducidas a escombros y, día a día, la masacre continúa, sin que nadie haga ni, cuando menos, diga algo.
Buena parte de la humanidad contempla, sin una lágrima, el holocausto en tiempo real y ni siquiera sospecha que la amenaza de exterminio es contra todo aquel que se atreva a contradecir la voluntad de quienes dominan el planeta.
Y hay crímenes que, por cometerse pausada, lenta y sistemáticamente desde hace siglos, pasan desapercibidos: la explotación de los trabajadores por sus patrones, reforzada por gobiernos que se dicen populares pero que, en realidad, protegen a los capitalistas, a través de los medios informativos y adormeciendo a las masas. Decía García Lorca: “…donde hay ignorancia es muy fácil confundir el mal con el bien y la verdad con la mentira”. Y ya estamos viendo la razón que tenía.
Al pueblo se le mantiene en la pobreza desde hace mucho tiempo sin que él sepa por qué, porque nadie le ha dado las herramientas para comprender la causa de sus problemas y mucho menos la solución.
Los hombres deben tener lo suficiente para comer, pero también lo suficiente para saber. De otro modo, solo son esclavos de un sistema que los utiliza y desecha a su antojo. ¿Cuántos años hace que esto viene ocurriendo así? ¿Serán necesarios muchos siglos más para que la humanidad despierte?
Mientras el velo de la ignorancia siga tapando sus ojos, sí. Y al revés: tan pronto como una suficiente porción del pueblo conozca lo que debe conocer, entonces podrá liberarse de la humillación a la que se le viene sometiendo desde que se traspuso la comunidad primitiva; del avasallamiento de la mayoría por la minoría. La cultura, el conocimiento, es la clave para resolver los problemas del pueblo.
Por eso, esta se les niega a las grandes mayorías. Las clases opresoras nunca han hecho partícipes de la verdadera cultura a los pueblos: sería una acción suicida, sería cavar su propia tumba.
En lugar de esto, al pueblo se le da una pseudocultura totalmente dañina, que pretende reducir su inteligencia al mínimo; que pretende que nunca ponga atención a sus verdaderas dificultades ni a las raíces de ellas; que pretende moldear la voluntad de los pobres a los intereses de los poderosos.
En este ambiente manipulador del mundo y de los pueblos, todos, es una gota de agua en el desierto la Espartaqueada Cultural Nacional número XXI que llevará a cabo el Movimiento Antorchista Nacional en Tecomatlán, con la participación de miles de artistas de todo el territorio mexicano.
La difusión cultural antorchista llevará música, danza, poesía y oratoria a quienes asistan a “La Atenas de la Mixteca”, los hará vibrar, los hará sentir y gozar y aspirar a la belleza del espectáculo.
Pero la influencia de nuestro evento no será efímera; irá más allá de Tecomatlán. Con los grupos que desplieguen destreza, belleza e inteligencia en los escenarios, regresará del mar que es nuestro evento en arroyos interminables regando el agua fresca de la cultura por todos los rincones de la patria, para nutrir la mente de los hoy engañados y para hacerles germinar el deseo de lo bello y superior. Y la pobreza, la miseria, la guerra, la muerte de inocentes, nada de eso es bello.
Bella, en cambio, es la libertad, la vida plena. Si el pueblo anhela esto, mejor luchará por alcanzarlo: he ahí la importancia transformadora de la cultura antorchista, de la magna Espartaqueada Cultural, sembradora de futuro.
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