Bajo un frío de cinco grados que calaba hasta los huesos, el pasado seis de marzo se llevó a cabo el evento "Programas integrales para el bienestar", por parte del presidente de la República, en el municipio antorchista de Mexquitic de Carmona.
Para empezar, al sitio premeditadamente de difícil acceso, hubo que llegar caminando por el lecho de una barranca después de franquear la barra de contención vehicular, para toparse de lleno con la malla ciclónica de la unidad deportiva y, una vez adentro, con corrales formados con vallas metálicas para mantener a la gente encerrada y evitarles caminar con libertad, mientras los "servidores de la nación", asignados como personal de "seguridad", se dirigían prepotentemente a la gente, decidiendo quién ingresaba al cerco, distante cuando menos a 10 metros del templete, como si estuvieran infectados de un virus mortal.
Acomodaron a su conveniencia, en las primeras filas, a los alumnos de secundaria "beneficiarios", para que funcionaran como porra, los cuales, en su inconsciencia, se comportaron como ante un personaje de telenovela, completamente ajenos a los problemas y a las grandes responsabilidades que deben de ocupar a quien gobierna este país de más de 120 millones de habitantes, con la gran tarea de lograr urgentemente una mejor distribución de la riqueza social que garantice un mejor nivel de vida para todos los mexicanos.
El presidente arribó a las 10:40, más de media hora tarde según lo programado, mientras la gente esperaba aguantando las inclemencias del tiempo, pues fue citada a las 8 de la mañana por los interesados en llenar el espacio. Todos los asistentes esperaban un mensaje ágil, rápido y sustancioso que hablara al pueblo de los graves problemas que aquejan al país, es decir, un diagnóstico certero de la situación y el ofrecimiento de propuestas concretas de solución; pero lejos de ello, el discurso fue cansino y largo, y evitó temas como el de la histórica inseguridad que vive el país, el decrecimiento de la economía que alcanzó el -0.01%. Tampoco habló de la gente que se muere porque no tiene medicinas con qué curarse, o sobre la parálisis absoluta en materia de obra pública de su gobierno. Más bien habló, a su conveniencia, de los programas de transferencia monetaria directa con los que él cree que va a ganar millones de votos para su partido; o sea, se dedicó a presumir sus tarjetitas, lo mismo que en su propia tierra, Macuspana, Tabasco, donde le dieron una rechifla sus paisanos, hace unas semanas, porque ya no se tragan eso de que los programas "sean universales", ni que los adultos mayores reciben "más dinero que antes", ni que "todos" los muchachos de nivel preparatoria estén recibiendo sus becas. Por eso le gritaron allá hasta que el señor se puso rojo de coraje y los regañó a gritos sin ningún recato ni pudor.
Los antorchistas estuvimos presentes, firmes como un sólo hombre, desde las 6 de la mañana, listos y dispuestos a expresar las demandas de los potosinos, esto a pesar de que, ordenados y respetuosos, esperamos a que se nos asignara un lugar, pero en lugar de eso, se nos impidió el paso para llegar a las butacas, por lo que permanecimos todo el evento por fuera de las vallas sin dejar de hacer notar la presencia y el derecho a ser escuchados.
Así se explica el hecho de que López Obrador firmara un documento con el listado de demandas de los habitantes del municipio que le entregó personalmente el alcalde antorchista de Mexquitic de Carmona, Rafael Pérez Rojas, demandas de infraestructura que requiere el municipio, pues ya no cuenta con el Ramo 23 destinado a obras y servicios básicos, como son la rehabilitación de caminos y pavimentación de calles, entre otros el de La Tapona -Allende; la planta tratadora de aguas residuales de la comunidad de Monte Oscuro, que beneficiaría a miles de vecinos de varias localidades, así como electrificaciones y muchas obras de agua potable.
Y en el tiempo que se publica mi colaboración, nos acecha un mal mucho mayor. El mundo atraviesa una pandemia que se ha extendido a lo ancho y largo de la superficie terrestre; la crisis ha reflejado el "progreso" del orbe. El Covid-19 mejor conocido como coronavirus, vino a abrir a los mexicanos los ojos sobre el actual gobierno federal. Está dejándonos a la buena de Dios, con un sistema sanitario incapaz de solucionar el problema médico que se nos viene.
No hay de otra, es tiempo de que la lucha callejera de los marginados por demandas de solución a sus necesidades y carencias, ocupe el lugar preponderante que siempre le ha correspondido para lograr mejores condiciones de vida para ellos y los suyos. Por eso, Antorcha dejó claro ante el presidente y ante el país entero, que va a seguir luchando haciendo uso del derecho constitucional elevado a rango de derecho humano a la libre manifestación, hasta conseguir una mejor calidad de vida para todos los mexicanos, incluidos también, desde luego, quienes, paradójicamente, producen toda la riqueza social con sus manos pero carecen hasta de lo elemental para vivir, porque no se quedan con ella.
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