En un México donde muchas comunidades enfrentan carencias y abandono, la pavimentación de la calle Vitalico Silva, en la ciudad de Durango, resalta como un ejemplo de que la acción organizada puede vencer la indiferencia gubernamental y transformar realidades. Este proyecto, resultado de más de un año y medio de gestiones y movilizaciones, no sólo mejora la calidad de vida de cientos de familias, sino que además refuerza la importancia de la participación ciudadana como motor de cambio.
La pavimentación de la calle Vitalico Silva es un ejemplo de cómo la organización vecinal puede transformar la realidad de las comunidades frente a la indiferencia gubernamental.
Durango, particularmente en su zona oriente, padece históricamente la falta de servicios básicos. Las calles de tierra, las redes hidráulicas deterioradas y la escasez de infraestructura pública son problemas cotidianos para los habitantes de colonias como Humberto Gutiérrez.
La calle Vitalico Silva no era la excepción: en temporada de lluvias se convertía en un lodazal intransitable, y en época seca, el polvo era un constante recordatorio de la negligencia gubernamental.
Además, como explicó Martín González Ávila, líder del Movimiento Antorchista en el municipio, la inseguridad se agravaba por la falta de vías adecuadas. La Policía muchas veces evitaba patrullar el área debido a la dificultad de acceso, dejando a estudiantes y vecinos vulnerables ante el vandalismo y otros riesgos.
La falta de pavimento no era sólo una molestia, era una barrera que afectaba la seguridad y el desarrollo de la comunidad, señaló González Ávila.
El camino hacia la pavimentación no fue sencillo. Los colonos tuvieron que superar múltiples negativas por parte del ayuntamiento y el gobierno estatal. Sin embargo, la organización vecinal y el respaldo del Movimiento Antorchista demostraron ser determinantes. Mediante solicitudes formales, manifestaciones y gestiones, se logró un acuerdo en el que el ayuntamiento y el gobierno estatal compartieron responsabilidades y costos.
Este esfuerzo conjunto resultó en una inversión de más de cinco millones de pesos, destinada a la renovación de redes hidráulicas y eléctricas, y la colocación del concreto en la calle.
La importancia de esta obra va más allá del cemento. Para los estudiantes del Telebachillerato Cristóbal Colón y la Secundaria Estatal Federico Engels, la pavimentación significa seguridad, higiene y un acceso digno a sus escuelas.
Con alrededor de 600 estudiantes utilizando la vía diariamente, la obra no sólo mejora la movilidad, sino que también contribuye a un entorno educativo más digno.
Por otro lado, las familias locales experimentan una transformación en su calidad de vida. Con calles transitables, se eliminan problemas como el encharcamiento, el polvo y las dificultades de acceso. Esto no sólo mejora las condiciones de salud e higiene, sino que también incrementa el valor de las viviendas.
La pavimentación es sinónimo de progreso; es una obra que beneficia tanto a los estudiantes como a las familias, en muchos sentidos, destacó el líder municipal del Movimiento Antorchista en Durango.
El caso de Vitalico Silva demuestra que el abandono gubernamental puede enfrentarse con organización y unidad. Para otras colonias que enfrentan problemáticas similares, el mensaje es claro: la lucha colectiva es una herramienta poderosa para exigir el cumplimiento de derechos básicos.
González instó a las comunidades a no rendirse y a mantener la presión sobre las autoridades municipales, estatales y federales para que prioricen obras que beneficien a los sectores más vulnerables.
Sin embargo, este logro también pone de manifiesto los retos que aún persisten. La colonia Humberto Gutiérrez sigue necesitando la pavimentación de otras calles clave, como la Humberto Vidal y el Canal del Riego. Además, queda pendiente la provisión de servicios básicos en muchas otras zonas del oriente de Durango.
La pavimentación de la calle Vitalico Silva es más que una obra pública; es un triunfo del esfuerzo colectivo y la lucha social. A pesar de las negativas iniciales, la perseverancia de los vecinos y su capacidad para exigir sus derechos lograron superar los obstáculos.
Este proyecto no sólo transforma la colonia Humberto Gutiérrez, sino que también envía un mensaje esperanzador: la organización y la unidad pueden vencer la indiferencia y generar cambios reales en las comunidades más desfavorecidas.
Este caso debería servir de inspiración no sólo para otras colonias, sino también para los gobiernos de todos los niveles. La acción gubernamental no debe ser reactiva ni limitada; las necesidades de la población deben atenderse de forma proactiva y con sensibilidad. En la Humberto Gutiérrez, los colonos han demostrado que, incluso frente a la indiferencia, la unión hace la fuerza.
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