En las capitales de todos los estados, el pasado sábado 22 se llevó a cabo la V Jornada Nacional de Oratoria. Este evento se circunscribe en la práctica permanente que realizamos los antorchistas a efecto de promover entre el pueblo el arte y la cultura.
Los zacatecanos también acudimos a la cita: campesinos, maestros, estudiantes, amas de casa y activistas antorchistas se dieron cita en el municipio de Guadalupe para disertar sobre temas de actualidad y de gran trascendencia social.
Hoy más que nunca se requieren tribunos populares que hagan agitación y propaganda ante cualquier injusticia; que convenzan a las mayorías de que un mundo mejor es posible.
Los temas centrales de las piezas de oratoria fueron la pobreza, los problemas del campo, la necesidad de organizarse y el papel de los jóvenes en el momento actual. No podría ser distinto, pues, como todos sabemos, el arte y, por ende, la oratoria son reflejo de la realidad circundante.
Hoy más que nunca se requiere de oradores que le expliquen al pueblo la realidad y no permitan que la política de manipulación que se ejerce por todos los medios posibles se imponga entre la gente.
Por un lado, los medios de comunicación se empecinan en distraer principalmente a la juventud y hacer que se ocupe de temas banales. A los adultos nos repiten una y otra vez que todo está bien y que las cosas están cambiando para bien de las mayorías.
La realidad dice otra cosa. Desde el sexenio anterior, la violencia se desbordó alcanzando cifras récord con más de 250 mil muertos en actos violentos.
El prometido sistema de salud como Dinamarca sólo fue una promesa reiterada; ciertamente hubo incrementos al salario, pero se pulverizaron con el alza de los precios de la canasta básica. La educación decayó aún más, como lo prueba la prueba PISA, donde aparecemos reprobados, y en general la situación se ha complicado en todos los ámbitos.
Sin embargo, se repite una y otra vez que estamos bien; con transferencias monetarias se pretende anestesiar al pueblo.
Por eso, hoy más que nunca se requieren tribunos populares que, como decía V. I. Lenin en ¿Qué hacer?, hagan agitación y propaganda ante cualquier injusticia. Se necesitan líderes que convenzan a las mayorías de que un mundo mejor es posible, pero que para ello se requiere unirnos y conformar una fuerza social inquebrantable.
En ese marco se circunscribe nuestro evento, que, como pudo constatarse en redes sociales, fue un éxito rotundo en todo el país. Hoy más que nunca vienen a cuenta las palabras de nuestro líder nacional, Aquiles Córdova Morán:
“… la tarea verdaderamente progresista y revolucionaria consiste en llamar al pueblo una y otra vez, sin descanso, predicando con la palabra y con el ejemplo, a organizarse, a unir fuerzas con sus iguales, para la defensa de su vida y de sus intereses… la organización profunda y consciente de las masas es, ha sido y será siempre el primer paso en serio para hacer girar, una vuelta más, la rueda de la historia”.
Nada más, pero nada menos.
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