Una de las desgracias que tienen nuestros obreros mexicanos es la miseria de salario que reciben por vender su fuerza de trabajo.
En 1970, el salario mínimo alcanzó un poder adquisitivo real de 260 pesos diarios. El incremento del salario mínimo sexenal de ese período de Gustavo Díaz Ordaz fue del 49 por ciento; con Echeverría aumentó 202 por ciento; con De La Madrid el aumento sexenal fue de, nada más y nada menos, que del 1170 por ciento, pero el poder adquisitivo de entonces, comparado con el año de 1970, se redujo en un 49 por ciento, es decir, la cantidad de productos que se podían comprar se comprimió a la mitad, a pesar del aumento del salario mínimo. A finales del año 2019, el presidente en turno, Andrés Manuel López Obrador, anunció un aumento del 16 por ciento, pero si lo comparamos con el poder adquisitivo del año de 1970 veremos que la cantidad de productos que se pueden comprar, sigue representando menos de la mitad.
Esto sucede porque el salario mínimo no se calcula para ofrecer al obrero una remuneración adecuada para poder vivir bien, sino que los que se dedican a decidir cuál será el aumento anual lo hacen pensando en la inflación, dicen ellos, pero principalmente en no perjudicar las ganancias de los patrones. Vivimos en un mundo injusto donde al obrero se le maltrata y no se le da lo que verdaderamente necesitan él y su familia.
Otro asunto igual o peor es el desempleo. De acuerdo con el periódico El Economista, en enero de este año, se vaticinaba que la desocupación aumentará en este 2020. "La OIT estima que la tasa de desocupación en México pasará de 3.4 por ciento de la PEA (Población Económicamente Activa) en el 2019 a 3.7 por ciento en el 2020, y a 4.1 por ciento en el 2021. Con cifras actuales, estas proyecciones significan que en los próximos dos años el desempleo afectaría a 2.3 millones de personas, es decir, a 400 mil más que al cierre de diciembre pasado." Hay más. El empleo informal: De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), "un instrumento demográfico que permite conocer los perfiles de empleo y desempleo de la población mexicana y que realiza el Instituto de Geografía y Estadística (Inegi), en México se reportó que en el sector informal se sumaron 31.3 millones de personas, cifra 2 por ciento mayor respecto a periodo de octubre a diciembre de 2018.
Lo cual refleja que un segmento de la población encontró en la informalidad una opción para generar ingresos". No hay que olvidar que las personas en el empleo informal no tienen prestaciones laborales como seguro social o seguro de desempleo. Son 2.3 millones de personas en desempleo, si le sumamos 31.3 millones de personas en empleo informal, tenemos 33.6 millones de personas que se verán en problemas para mantener a su familia, salvaguardarla y en caso de enfermedad, curarla. El nulo crecimiento económico ha llevado hasta aquí y seguirá agravando la situación.
Bueno, pues con todo esto, cuando pienso en las medidas que se están adoptando para prevenir la pandemia del Covid-19 o coronavirus, y que las autoridades sanitarias piden a la población no salir de sus casas. Pregunto: ¿Qué pasará con la gente que no tiene garantizado un salario digno y remunerador?, ¿Cómo llevarán el sustento a su familia?, ¿Dónde se atenderá a la gente? Tenemos lugares en nuestro querido país en donde no hay ni agua potable, menos alcantarillado, con una clase más poderosa decidida a sacrificar a sus obreros y nunca a sus ganancias. ¿Qué hay que hacer? Si dándonos cuenta de que tenemos un gobierno que no sabe cómo crear una verdadera seguridad de salud para todos los mexicanos, que sólo nos hace creer que no pasa nada cuando los medios de comunicación nos bombardean de información sobre este tema; si solo existen 2 hospitales en todo el país que tienen las facultades para atender a los infectados de gravedad, ahora podemos abrir esta interrogativa: ¿El IMSS o el ISSSTE están preparados para una verdadera contingencia como el Covid-19? Sabemos que los obreros y los trabajadores con un trabajo informal no se tratarán en una de esas dos instancias de salud. Ahora sí, señor presidente, el pueblo necesita una verdadera solución para esta pandemia.
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