Según la Unicef son más de 39.2 millones de niños y niñas que viven en México, la gran mayoría de ellos se quedaron sin festejo este 30 de abril por a la cuarentena a que los tienen sometidos por la pandemia de covid-19. Los niños tuvieron que pasar ese día de manera diferente, quedándose en casa, debido al distanciamiento social y aislamiento por la fase 3 para prevenir contagios. Este año no hubo festival, piñatas o payasos en las escuelas. Los convivios tuvieron que ser en casa viendo televisión o festejando de manera virtual, es decir, mediante computadoras, tabletas, celulares, los que pudieron se conectaron con sus amigos a través de una plataforma para chatear, pero en realidad fueron pocos, pues son menos del 40 por ciento de las familias en México que tienen acceso a esas tecnologías. Lo peculiar de este 30 de abril es que muchos niños también pasaron hambre, debido a que son más de 300 mil personas las que han sido despedidas por la contingencia sanitaria, lo que está ocasionando que muchas familias tengan grandes problemas para poder alimentar a sus hijos, según datos de la Unicef de esos 39.2 millones de niños que hay en México, el 51% es decir, cerca de 20 millones viven en situación de pobreza y de éstos 4.9 millones son menores de 5 años y el 13.6%, algo así como 5.4 millones de niños padecen desnutrición crónica.
Por otro lado, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) mencionan que antes de la pandemia, 22 millones de niños y niñas ya vivían en la pobreza, y de esos, 4.7 millones se encuentran en pobreza extrema, lo que implica que al menos una vez en su vida han tenido dificultades para comer. Según estos datos, ya había problemas de desnutrición y hambre para los niños mexicanos.
En México 4 millones de niños trabajan y de ellos el 47% no recibe pago alguno, solo el 36.6% tiene seguro médico, el trabajo infantil priva a los niños de las condiciones normales para un desarrollo pleno, es decir, les impide gozar de la salud, de la educación y del juego. A esto se añade el hecho de que, en sus diferentes trabajos, los niños están expuestos a peligros, accidentes y enfermedades inherentes al mismo trabajo.
Hablar de los niños es sacudir historias de dolor, sufrimiento, pobreza, abandono, injusticia, miseria, humillación y desprecio, es hablar de miles de menores que viven en las calles luchando por sobrevivir, niños acusados, señalados, estigmatizados, reprimidos, marginados, torturados y encerrados injustamente, es hablar de niños a quienes se les ha negado el derecho al juego, a la justicia, a la libertad, niños golpeados, maltratados, extorsionados, violados, explotados, niños que abandonan la escuela porque tienen que trabajar.
Cerramos los ojos, pero hay niños que duermen en las calles, que se drogan, roban y se prostituyen, niños que tienen hambre, que están desnutridos y enfermos, con pocas probabilidades de tener un desarrollo físico, intelectual, afectivo y emocional adecuado y con esas condiciones están condenados a sobrevivir con serias desventajas y limitaciones para enfrentar su vida como adultos.
También es hablar de una sociedad que olvida y margina a los niños que ella misma produce, y con cuyo silencio y contemplación se vuelve cómplice de la injusticia en la que los menores viven, es alarmante el crecimiento del número de menores que tienen que recurrir a la prostitución como único medio de sobrevivencia.
éstas y otras situaciones más son las que enfrentan los niños y las niñas de nuestro país, que no son muy diferentes a las que enfrentan millones de familias humildes de todo el mundo, por lo que hoy más que nunca se hace más importante la lucha que vienen dando los antorchistas en todo el país, para exigirle tanto al gobierno estatal, como al gobierno federal un Programa Nacional de Distribución de Alimentos para poder hacer frente a la cuarentena impuesta por el gobierno ante la pandemia del covid-19, una despensa que sea suficiente para alimentar a toda la familia durante las semanas que dure este confinamiento. En estos momentos es donde queremos ver a AMLO atender las demandas del pueblo, que no olvide cuáles fueron sus exigencias cuando se dio el problema de la Influenza en el 2009, "Atención hospitalaria, medicamentos y comida para todos los mexicanos". No es lo mismo ver los toros desde la barrera que ser torero. En el 2009 exigía que los gobernantes en turno atendieran al pueblo y ahora que tiene la oportunidad de demostrar lo que tiene que hacer un buen presidente de la República, se niega a ver la situación real que viven millones de familias mexicanas.
Los antorchistas sabemos que nuestra lucha no se limita a luchar por servicios básicos, escuelas, clínicas, un lote donde vivir, etc., tenemos que luchar por las miles de familias que han perdido su empleo y que ahora no tienen nada para darles de comer a sus hijos, a los adultos mayores que viven es sus casas, tenemos que luchar por nuestros niños para garantizarles un buen presente que es realmente lo que puede generarles un mejor futuro.
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