Hace unas semanas, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, en una de sus conferencias matutinas, hizo referencia a una campaña en X (antes Twitter) realizada por el Movimiento Antorchista, en la que se denunciaba la violencia que azota al país. El hashtag mencionado fue #ViolenciaAzotaAMéxico.
La presidenta puede minimizar las denuncias en redes sociales, pero la realidad de la violencia en el país se impone con cifras y hechos irrefutables.
Esto bastó para que la presidenta, a nivel nacional, desmintiera y acusara dicha campaña de ser una estrategia de odio: “Mucho odio, insidia, misoginia, pero por lo mismo se queda en esa red de X. Además, montón de bots, ayer levantaron uno ‘México azota la violencia’ o no sé qué, como por tres horas, y todos los mismos bots, de una u otra organización. Se queda ahí en un círculo muy pequeño de odio. En vez de tanto odio, de tanto encono, que se pongan también ellos a trabajar”.
Muy bien, presidenta, pero ¿qué tiene usted que decir acerca de la violencia que azota nuestro país? ¿Es acaso una mentira lo que refiere el hashtag?
Si necesita pruebas de la brutal violencia en México, la realidad tarde o temprano se impone. Colima, uno de los estados más pequeños del país, es un claro ejemplo de violencia e inseguridad imparable.
Datos del portal El País mencionan lo siguiente con respecto a las ciudades más violentas del mundo: “De las 50 ciudades más peligrosas del mundo, 20 se encuentran en México, y siete ocupan los primeros diez lugares de la lista, según ha reportado en su índice anual el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, una organización que realiza el informe periódicamente […]
Puerto Príncipe, en Haití, es la más violenta del mundo, con una tasa de 139.31 asesinatos por cada 100 mil habitantes. Le siguen Colima, Acapulco, Manzanillo, Ciudad Obregón y Tijuana. Y más abajo, en los puestos ocho y nueve, Celaya y Zamora. El resto de las urbes mexicanas que figuran son Cuernavaca, Villahermosa, Tapachula, Uruapan, Ciudad Juárez, Chihuahua, Irapuato, Zacatecas, León, Morelia, Culiacán, Cancún y Chilpancingo”.
México cerró el 2024 con 30 mil 57 asesinatos, un aumento de 344 casos respecto a los 29 mil 713 de 2023.
Pero si esto fuera poco para la presidenta y su gobierno, el 14 de febrero, en un día que celebra el amor y la amistad, a plena luz del día, en Villa de Álvarez, Colima, durante su tradicional cabalgata femenil con motivo de los festejos charrotaurinos, se registró una balacera con un saldo preliminar de once personas heridas, entre ellas menores de edad.
“Fuentes oficiales confirmaron que entre los lesionados se encontraba el hijo de la alcaldesa de Villa de Álvarez, Esther Gutiérrez, así como uno de sus escoltas. […] Testigos señalaron que los agresores se desplazaban en motocicletas y abrieron fuego contra el contingente a la altura del Ángel de la Independencia”.
Podría enumerar un sinfín de acontecimientos violentos que azotan nuestro estado y el país entero. Sin embargo, la presidenta Claudia Sheinbaum, en vez de criticar a su gobierno por su nula capacidad para enfrentar la inseguridad y la violencia, se dedica a atacar a las organizaciones que exigen seguridad y paz, acusándolas de generar “odio” y llamándolas a “ponerse a trabajar”.
No cabe duda de que el gobierno de la Cuarta Transformación miente, y los hechos violentos en todo el país son prueba de ello. No nos dejemos engañar.
El pueblo tiene otra arma de defensa: la denuncia a través de las redes sociales. Es momento de utilizarlas a nuestro favor para visibilizar la violencia y todos los males que aquejan al país.
Sólo unidos y organizados podemos exigir a nuestros gobiernos mejores condiciones de vida para todos.
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